Experta en recuperar historias a partir de reminiscencias, Elvira Hernández Carballido puso bajo la lupa el álbum de recuerdos de su niñez. Encontró: fotografías y cartas de amor, recados en hoja de cuadro chico, monedas de 20 centavos, el trozo de un vestido de muñeca, un boleto del Estadio Azteca, el olor a quemado de una pagoda y el aroma a la cocina de mamá.
Así como un arqueólogo coloca piedras, huesos y vasijas junto a sus conocimiento, intuición e imaginación, para modelar una idea amplia de complejo pasado, Elvira colocó su álbum, de las decadas de 1960 y 70, junto a sus herramientas de académica y de narradora. Los 35 relatos de La Llanera Loquitaria se entrelazan en una composición en la que caben texturas diversas y distintos grados de intuición narrativa e imaginación documentada. Un collage en el que no faltan personajes de aquella televisión, como El Llanero Solitario